ASTRID Y GASTON DE BUENOS AIRES QUEDÓ EN BUENAS MANOS…

Y La Nación Revista,  por fin, accede a un verdadero cocinero – Hernán Taiana- y deja descansar a los hábiles marketineros Martiniano Molina y Máximo López May, cuyas recetas sólo suelen prosperar en el papel impreso.

Hoy, después de tantos atropellos a la cocina peruana propinados por los habituales vendedores de humo, pude disfrutar de la Sección Cocina, esta vez dedicada a los sabores peruanos  a cargo de Hernán Taiana, cocinero en serio, de bajo perfil pero con una respetable trayectoria.

Gastón Acurio y Roberto Grau, seguramente estarán más que tranquilos porque el restó de la calle Lafinur ha quedado en muy buenas manos.

Les dejo el link a la página donde podrán apreciar unos Tatakis de Salmón Rosado con Salsa Grimanesa, unos Montaditos de Pato en Pan de Papa y ensalada criolla,  Cebiche Puerto Pizarro y Mini Tacu Tacu a lo Pobre, creaciones de Hernán Taiana.

Además en la página se podrá ver un pequeño video con la presentación de los platos a cargo del mismo chef.

http://www.lanacion.com.ar/1539735-bien-de-verano#comentar

taiana
 
tataki

tacu tacu

cebiche

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FIESTA CON SABOR NORTEÑO 12.

La última noche que pasamos en Lima, elegimos el restaurante  FIESTA, nada mejor que despedirnos con los sabores intensos de Chiclayo, ciudad ubicada a 770 km al Noroeste de Lima, reconocida por sus hermosas playas y según dicen, los mejores platos del Norte.

La comida norteña es muy reconocida pero casi siempre hay que viajar para poder saborear estos platos como corresponde. Afortunadamente, ahora podemos encontrarlos en este lugar, que ofrece maravillas elaboradas con ingredientes como el culantro, el zapallo loche, el ají y el limón, traídos diariamente de Chiclayo.  Esto hace que cada plato logre mantener su tradición y sabores intactos.

Éramos unos cuantos y optamos por pedir platos bastante clásicos, como para poder probar la amplia variedad que ofrece la comida del Norte.

Cabe recalcar la pulcritud de este restaurante, desde la atención al llegar, el salón, las mesas impecablemente puestas y la presentación de cada plato, sumado a la esmerada atención de los mozos.

De cortesía nos ofrecieron unas Cucharitas con Cebiche. El picante fue marcado pero justo y el pescado de un sabor muy delicado.

Luego pedimos las famosas Tortitas de Choclo, famosas por su suavidad y crocante a la vez, haciendo confundir el sabor del choclo con el de una yuca extremadamente cremosa.

Infaltable el Chinguirito, plato de tradición norteña, elaborado con Pez Guitarra salado,  secado al sol y luego deshilachado, para finalmente elaborar el cebiche con limón y leche de tigre.

Acompañamos con una clásica Tortilla de Raya, que nunca había probado y que me pareció de un sabor bastante intenso pero sabroso.

Adicta a este plato, no podía faltar el Trío de Causas con pescado, langostinos y pulpo.

Otro plato que nunca puede faltar son las Conchitas a la Parmesana, enormes y deliciosas.

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VAMOS A COMER CON PANCHITA 3.

Este lugar estaba incluido prioritariamente en mi lista cuando programé mi viaje a Lima. Tuve la suerte de ser invitada por uno de mis hermanos y su novia, quien disfruta organizando eventos y no dejó un sólo detalle sin cuidar. Era mi segunda noche en Lima.

Al llegar, nos encontramos con una excelente recepción y a medida que fuimos entrando fui cautivada por la puesta del local. Podría decirse que tiene una decoración recargada, pero sin llegar a la saturación, repleta de detalles muy peruanos y muy bien elegidos. Realmente toma su tiempo poder observar cada uno de los miles de objetos puestos en Panchita.

No puedo de dejar de mencionar en este momento a Willy, nuestro mozo estrella, un genio en servicio y amabilidad.

Acá tampoco pude tomar Pisco, pero no porque no hubiera, sino porque ya estaba organizado por mi cuñada tomar vino y no tenía intenciones de que me saquen cargada.  Además pienso que estas dos bebidas no combinan absolutamente para nada. Cabe resaltar que en Panchita uno puede llevar sus botellas y le cobran sólo el descorche. Esa noche tomamos vino peruano, Intipalka, un Malbec que me sorprendió por su excelente calidad y además por ser muy agradable para tomar.

Un comentario aparte merece la panera, por lo abundante y por el sabor de sus panes, acompañados de unas salsitas.

Al ratito, se apareció Willy con un Piqueo Criollo que contenía Ají de Gallina, Patitas con Maní, Carapulcra y Olluquito con charqui. ¡Todo absolutamente delicioso!

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