TIRADITO A LA GALLEGA

Pretender cocinar algo que uno no conoce ya es complicado, pero animarse a publicar una receta típica de un país sin tomarse la molestia de obtener un poco de información, aunque sea googleando, es un atrevimiento.

Pero ya estamos acostumbrados a que Martiniano Molina nos sorprenda, cada tanto, con este tipo de audacias. No sólo irrespeta a la comida peruana, lo mismo hace con la mexicana o la española, nadie se salva.

Debo reconocer que, para mi gusto, las recetas que publica Molina todos los domingos, en la revista del diario La Nación (de Buenos Aires), son bastante  aburridas y poco tentadoras. Desde un principio me pareció extraña esta circunstancia, viniendo de un cocinero con algo de renombre en la Argentina pero, como suele suceder a veces, el marketing y la apariencia física, para la televisión, se imponen sobre los verdaderos talentos.

En esta oportunidad, salió publicada entre sus recetas domingueras, en la revista del diario La Nación del día 13 de febrero de 2011, la de un “Tiradito de Besugo” que más parecía un pulpo a la gallega. ¿Creerá este señor que la comida sólo se trata de colores? ¿Pensará que nadie se va a dar cuenta si en lugar de usar rocoto, que en Buenos Aires no es tan fácil de conseguir, da lo mismo usar cualquier otro producto de color rojo, como el pimentón molido, creyendo que nadie lo va a notar?

Igual, les diría que no estoy tan segura de que esta receta, como muchas otras publicadas en la revista del diario La Nación o como los artículos publicados en su blog, sean de su autoría y no de algún colaborador, ya que lo he escuchado decir en reportajes televisivos, que él no vive en la ciudad porque se contamina, que vive con su familia en las afueras, alejado de todo, en contacto con la naturaleza, que no tiene idea de lo que es una computadora, ni  internet y menos de lo que es el buscador de Google.  Es decir, una persona que vive tan alejada del mundo real y se jacta de no usar internet para conectarse y actualizarse, y que tampoco viaja demasiado, queda claro que no tiene cómo saber qué cosa es un tiradito peruano.

El contraste se vuelve más nítido cuando se comparan sus propuestas con las de  gente que realmente se toma el trabajo de investigar, probar y recién después publicar. Todo un tiempo invertido que Molina parece no estar dispuesto a entregar.

Y si no es Molina quien hace las recetas, sino algún asistente al que le delega los deberes, tendría que por lo menos recomendarle que se informe un poco más al publicar recetas de los distintos países, porque lo único que hacen es confundir y desinformar al público que consume dicho segmento, sin mencionar lo mal parado que lo dejan.

Y suponiendo que Molina o su asistente tienen ganas de hacer sus propias versiones del  tiradito, cosa que es totalmente válida, deben aclarar que se trata de una receta propia y distinta, en base a dicho plato típico. Al menos, así pienso yo.

http://www.lanacion.com.ar/1349527-tiradito-de-besugo

OTRA FABADA DE MARTINIANO

Más que una fabada parece otra cosa lo que nos ofreció Molina en la revista dominical del diario La Nación, de Buenos Aires, este domingo 29 de Junio.

En los clásicos atropellos de Martiniano Molina aparece en la sección de gastronomía, a su cargo, la receta de Fabada Asturiana y la ofrece así: “Cocina para coleccionar – ¡Españolísimos! – Platos del mundo”.

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CUIDADO!! MARTINIANO MOLINA ENSEÑA A PREPARAR LOMO SALTADO

Tenía la sensación que Martiniano Molina se había ensañado solo con el Suspiro Limeño- postre típico de Lima, Perú- pero ayer me di cuenta que tiene una lista esperando. En Canal Gourmet hay un programa llamado Rescate Gourmet que está a cargo del decorador Philippe Deroy responsable de remodelar y redecorar un restaurante determinado y a Donato de Santis, Máximo López May y Martiniano Molina a cargo de perfeccionar el menú, mejorar la forma de trabajo y organización en la cocina.

El de ayer fue uno de los peores que vi. Era un restaurante típicamente peruano y luego que pasó por manos de esta gente se convirtió en un café típicamente italiano sacándole todo rastro peruano.

Pero eso no fue lo más grave, lo terrible fue cuando el señor Martiniano Molina entra en la cocina y pretende hacerle ver a la cocinera peruana, que está haciendo mal el Lomo Saltado que hizo toda su vida. Le da una serie de sugerencias para que le salga mejor y hasta como presentarlo correctamente. ¿Qué le pasa? Con qué derecho va a cambiar un plato que tiene más de 150 años de tradición. Es como que un peruano pretenda enseñarle a un argentino cómo hacer asados…no pues. Seguir leyendo