FIESTAS PATRIAS EN BARDOT Nueva Cocina Peruana

Se acercaba 28 de Julio y un menú muy provocador, presentado por BARDOT Nueva Cocina Peruana, hizo que éste fuera el lugar elegido para dicho festejo. Fuimos con amigos, unos nos animamos al “Menú Degustación” y otros pidieron platos de la carta.

BARDOT tiene un atractivo muy especial para mí: Es el único restaurante en Buenos Aires que ofrece en su menú Tacacho con Cecina, un plato típico de la selva peruana.

El lugar sigue teniendo casi la misma decoración de siempre, aunque se la ve algo gastada y ha perdido un poco del glamour de sus inicios, quizás porque no está mas el gran cuadro de Brigitte Bardot que presidía el living de la entrada y le transmitía mágicamente algo de su personalidad a todo el restó, que nació francés y un día se peruanizó, sólo en la carta.  Esa dualidad –un restó francés que servía comida peruana – lo hacía especial. Ojalá que lo puedan rejuvenecer un poco, sin cambiarle el estilo.

Comenzamos con un clásico Pisco Sour, para brindar por el Perú, que estuvo exquisito. Nos recibió una panera, bastante floja, acompañada con una salsa de portobellos. La verdad es que yo hubiese disfrutado mucho más las clásicas salsas peruanas de Huancaína, Ocopa o Huacatay.

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Los platos de la Degustación estuvieron muy buenos y, además, en cantidades razonables, por tratarse de una degustación. Paso a describir los pasos en que consistió dicha degustación:

Comenzaba con un Cebiche clásico de Lenguado, muy bien preparado, aunque elaborado para paladares argentinos, es decir, con menos picante del que llevaría en Lima. Eso sí, como había peruanas en la mesa, nos trajeron un picante aparte, que era fuego puro. El camote era una pincelada en el borde del plato, original pero insuficiente.

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El plato que seguía en el menú, decía Causa Limeña pero lo que vino, en realidad, fue una degustación de cuatro mínimas causitas, en las que no lograban definirse bien los sabores, pero estaban ricas.

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El Chupe de Langostinos vino servido en unas lindas cazuelitas y estuvo realmente delicioso.

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El Chaufa Amazónico, un plato novedoso y muy acertado por la combinación de sabores en su preparación, es otro plato que merece repetirse en una próxima visita. Estuvo tan bueno que no dió tiempo a sacarle la foto.

Como platos de la carta pedimos Tacacho con Cecina, uno de mis platos preferidos. Fue maravilloso, como comerlo en Iquitos, Tarapoto o donde uno se imagine de la Selva peruana. El Tacacho, es el plátano bellaco frito y majado, que se mezcla con manteca (grasa) de chancho y trocitos de chicharrón. La cecina es la carne de cerdo seca y ahumada –el plato tradicional sería con sajino. Y la salchicha o chorizo regional, es un embutido preparado con los intestinos delgados del cerdo y relleno con carne molida de éste pero bien condimentada. Me quedé con muchas ganas de traerme una porción a casa pero me comentaron que la demanda de la tarde había arrasado con todo. Esto es solo una porción del plato.

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Pedimos además unas Papas a la Huancaína, que no era lo que esperábamos. La salsa estaba perfecta pero no la sirvieron sobre ruedas de papa como se acostumbra, sino sobre una especie de rollo y bolitas de masa de papa hecha puré. Esto no convenció mucho a quienes la probaron.

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También pedimos una Jalea de Mariscos que estuvo realmente excelente, acompañada con la clásica salsa tártara y una novedosa salsa de aceitunas. Otro plato súper recomendable!

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El Lomo Saltado de la carta es un plato glorioso y digno de pedir. Carne extremadamente suave y jugosa, con todos sus sabores bien ahumados, como debe ser, viene acompañado de un huevo poché para reventar la yema y saborearla mezclada con el arroz blanco o las papas fritas, que dicho sea de paso, eran muy pocas. Si le agregaran unas cuantas papas más, este plato sería realmente majestuoso!!!

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Pasando a los postres:

El Suspiro Limeño estuvo perfecto y aunque se mantenía el sabor clásico, se podía sentir un toque novedoso en sus sabores.

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Unos Lingotes de Maracuyá bañados en Chocolate y unas Esferas de Chocolate rellenas, servidas con helado de crema. Estos dos postres, aunque eran hermosos a la vista, no lograron emocionarnos tanto como lo hizo el Cinco Leches.

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El Cinco Leches es un postre impresionante. De gran delicadeza, tanto en texturas como en sabores. El postre ideal para terminar una noche llena de sabores peruanos y llevarse las ganas de volver para pedirlo una y mil veces.

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Hoy la cocina de Bardot está a cargo del chef Luis Manuel Uscamayta Oxa, quien muy amablemente se acercó a nuestra mesa, al final de la comida, para saber si todo había estado correcto. Otro dato a resaltar es el mozo que nos atendió, que recordó perfectamente todos los pedidos de cada uno sin tomar nota, algo que se valora y no se ve muy seguido en los restaurantes de Palermo y menos en los peruanos.

BARDOT Cocina Peruana, una opción  para disfrutar de platos peruanos, con presentaciones diferentes pero con los sabores auténticos y en un ambiente ideal para ir en pareja o con amigos.

Detalle final de la comida, unos entrañables caramelos de chicha morada para el viaje a casa.

BARDOT – Nueva Cocina Peruana
Honduras 5237
Telf 4831-1112

LA ROSA NÁUTICA EN PUERTO MADERO

La Rosa Náutica es uno de los restaurantes emblemáticos de Lima, desde que abrió sus puertas en 1983 sorprendió a todos con su espectacular ubicación, sobre una larga escollera de maravillosa estructura, que a pesar de ser rústica para soportar los aires marinos, derrocha clase.  Por dentro sigue cautivando a la gente por la variedad de salones y galerías que asoman sobre el mar, de donde uno no se quiere ir nunca.  Y aunque tuvo algún momento de abandono, La Rosa Náutica nunca perdió ese glamour que supo tener desde su creación. Hoy sigue siendo uno de los restaurantes más importantes de Lima,  elegido por todas las personalidades que nos visitan, y es ideal para ir a comer muy bien o, simplemente, tomar un trago con esa sensación de estar metido en el medio del mar, escuchando el sonido de las olas y respirando el aroma a sal.

Me enteré de la apertura de La Rosa Náutica en Buenos Aires por un amigo que pasaba por ahí y me llamó para comentarme que estaban por inaugurar el restaurante. Desde ese momento me generó mucha intriga pensar en cómo lograrían poder transmitir al público de Buenos Aires, lo que es La Rosa Náutica de Lima.

Luego de unos meses, en los que uno supone que ya están bien instalados, decidimos ir con unos amigos. Llamé por teléfono un Miércoles y pedí la reserva para cuatro personas para el día Viernes a las 9:30 p.m.  Llegamos al restaurante, luego de una intensa búsqueda, ya que nos costó encontrar el lugar, porque el cartel con el nombre en la fachada prácticamente ni se ve, y luego de esperar unos 15 minutos en la recepción, sin que nadie asomara, se fueron juntando un par de parejas más. En ese momento apareció una chica, bastante parca en su trato, que cuando le dije que tenía una reserva, comenzó a buscar mi nombre en una lista, en la que nunca me encontró. Según me explicó después –sin preocuparse demasiado -, la persona que tomó mi reserva se había equivocado y me había anotado para el día Jueves. Este error ya lo había leído en una guía gastronómica como algo recurrente. La chica nos dijo que era imposible conseguir una mesa antes de una hora porque tenían todo tomado, pero que podíamos pasar al bar de la entrada donde tenían unos sillones con mesas bajas. Tendría que haber dicho que no, pero decidimos quedarnos para probar la comida y conocer el lugar.

La decoración del  lugar no se parece absolutamente en nada a la de su par limeño. Obviamente, no se puede pretender igualarlo porque sería imposible dadas las condiciones del puerto en Buenos Aires, donde los docks ya están hechos y solo queda la opción de decorar.  Pero igualmente, la decoración es bastante pobre, mas parecida a las cebicherías que abundan en Lima y muy lejos de parecer un restaurante de categoría, como pretenden sugerir los precios de la carta.

Detalle que me pareció bastante machista en estos tiempos, es que a las mujeres nos entregaron una carta sin precios. Esto les debe resultar muy simpático a los señores que van acompañados de señoritas que no saben de comida y simplemente piden el plato más caro para hacerse las finas, pero a mí  realmente no me agradó no saber lo que se va a pagar por cada plato.

El ambiente donde nos ubicaron era realmente tan oscuro que no se podía leer la carta ni ver bien la comida. Nos trajeron un piqueo de cortesía muy rico,  tenía una crema de queso tipo ricota, aceitunas verdes y negras, papines en rueditas y un trocito de pescado en escabeche. Hay que resaltar que la panera es muy completa, con panes variados y deliciosos. Además nos trajeron, ají amarillo, rocoto y mantequilla.

El mozo que nos comenzó a atender fue bastante atento y cuando le comentamos si existiría la posibilidad de pasar a una mesa porque estábamos incómodos, nos dijo que en ese momento iba a ver y nos avisaba. Volvió de inmediato, nos dijo que sí  y que ya nos estaban armando la mesa. Pero esa solución, de empezar en la recepción y, cuando estuviese disponible, pasar a una mesa, se le tuvo que ocurrir a mi marido, no a la recepcionista (de ningún modo se la podría llamar maître).

Pasamos a la mesa y notamos que éstas estaban muy pegadas una a la otra, además de ser mesas bastante pequeñas para un restaurante del nivel que pretenden.

Un simpático mozo peruano se sumó para atendernos junto con el atento mozo del inicio, que era argentino y muy efectivo para resolver  situaciones. Luego apareció un señor, que se presentó como “Encargado de los vinos” (la verdad es que tampoco se lo podría confundir con un sommelier) que nos advirtió que no tenía mucho tiempo y que entonces nos dejaba la carta para que vayamos mirando mientras él seguía sugiriéndole vinos a los comensales de otras mesas. Nos provocó decirle que, en ese caso, para aliviarle la tarea, prescindiríamos del vino, pero no nos dio tiempo, porque partió raudamente para seguir con su misión.

Como el Sr. Encargado de los vinos nunca más volvió, nos manejamos con el mozo. Comenzamos con Pisco Sour Catedral, un pisco sour excelente y de tamaño respetable. Tan bueno estaba, que seguimos con eso y aguas hasta el final.

Decidimos compartir unos piqueos  que vinieron, muy al estilo peruano, en grandes conchas, y ahí fue donde más sufrimos el tamaño de la mesa.  Nos acomodaron una mesita auxiliar pero resultó incómodo tener que ir pasando de mano en mano los platos para ir sirviéndonos.

Langostinos en camisa acompañados con una salsa de soya, conchitas rebozadas -pero sin el coral – con salsa de queso y calamares fritos acompañados de salta tártara y una salsa de ají amarillo. Todo delicioso.

Cinco en Línea eran 5 causitas, con pulpo al olivo, centolla, salmón, pescado y langostino. Muy bueno el trabajo del chef para lograr la textura lo más parecida posible a la papa amarilla.  Un poquito mas de ají y hubiera sido impecable.

El Cebiche Carretillero fue excelente. El mejor plato de la noche. Acompañado por un vasito con leche de tigre. Pero acá también me faltaron dos cosas, camote y choclo, los grandes compañeros de un buen cebiche.

Luego pedimos dos platos para compartir: La Corvina en Croute de hojaldre con Conchitas y Langostinos en salsa al Pernod. Un plato muy delicado y sabroso; y el Arroz con Mariscos, que me decepcionó un poco. Yo esperaba el clásico arroz gordito, con esa salsa melosa amarillenta pero no, éste era un arroz más bien finito, de los que “no se pasa no se pega”, y con un aderezo más bien chifero de color amarronado. De sabor no estaba mal pero no era el clásico que uno tiene en mente al pedirlo.

Finalmente llegamos a los postres y optamos por el Suspiro Limeño. Lo que nos trajeron no se parecía en absolutamente nada a un Suspiro Limeño. Ni la crema de abajo ni la parte superior, que en este caso eran unos merengues trozados. La Ponderación, un postre que no se encuentra fácilmente en los restaurantes peruanos de Buenos Aires, estuvo muy bien elaborado pero la salsa inglesa estaba un poco floja de sabor. Finalmente el Tocino del  Cielo, que también estuvo correcto pero sin ser sobresaliente.  Es una constante en los restaurantes peruanos en Buenos Aires, que los postres no lleguen a ser lo que realmente son en Lima, un lujo de sabor.

El café delicioso.

En síntesis, La Rosa Náutica de Buenos Aires tiene demasiados altibajos, especialmente en la atención, donde la eficiencia y calidez de la cocina y los mozos se ve opacada por el resto del personal, desde la recepcionista, pasando por el “Encargado de los vinos”, el que toma las reservas y hasta la gente que está en la caja, que arman grupete y se ponen a charlar en voz alta, ignorando a los comensales, como si estuviesen en un barcito de Palermo. Por lo demás, el ambiente, que es el punto fuerte de su par limeño, aquí es el punto más bajo. La decoración, directamente es desagradable. Es decir, La Rosa Náutica de Buenos Aires no ha logrado eludir la maldición de los docks de Puerto Madero, donde casi todo desciende al nivel de una demanda mediocre, y exhibe un marcado desequilibrio en la relación precio calidad.

NOS VEMOS EN EL NEWS! 9.

Como casi siempre cuando vamos a Lima, fuimos a ver tiendas al Jockey Plaza y, obviamente, paramos en  el News Café, donde siempre es un placer, por  la esmerada atención y las muchas cosas ricas para elegir.

Como ya era hora de almuerzo, decidimos comenzar con un Piqueo News que trae Causas Crocantes, Chicken Balls, Yuquitas rellenas de queso y crocantes Tequeños, con salsa guacamole, honey mustard, huancaína y salsa tártara con chimichurri. Una delicia realmente. La idea inicial era pedir algo muy ligero para poder seguir recorriendo en Centro Comercial, pero no pudimos evitar caer en las tentaciones de la carta.

Luego seguimos con el Trío de Causas que son una Causa Tradicional con atún y cebolla china, otra Causa de Rocoto con pulpito a la parrilla y otra Causa de Culantro con palta y langostinos marinados a la plancha. ¡Un manjar!

También pedimos un Lomo Saltado Tradicional que fue bastante abundante y delicioso.

Una de las especialidades del News Café son las pizzas, así que pedimos la Pizza a los Tres Quesos y Prosciutto que viene con quesos gorgonzola, mozzarella, parmesano y finas lonjas de prosciutto, la foto habla por si sola, creo.

Finalmente un Lomo a la Diabla, que se compone de un jugoso medallón de lomo marinado en salsa de ají panca, servido con un chimichurri de ajíes, arroz graneado y puré de papas.

Si estás en el Jockey Plaza, definitivamente no puedes dejar de comer en este clásico, donde además de comer delicioso, uno la pasa genial, sólo o con amigos.

 

C.C. Jockey Plaza – La Plazuela
Santiago de Surco
Lima
 

PUNTO AZUL…en su punto justo. 2

Si hay un lugar que nunca me falla, es Punto Azul de la Av. Benavides, aclaro el local porque sé que hay varios locales y varían mucho de uno a otro.

Ubicado justo enfrente de lo que antiguamente era El Rancho, famoso en los años 80s por tener los mejores pollos, papas y ensaladas de Lima, además de un centro de esparcimiento donde se celebraban los cumpleaños infantiles del momento y que lamento profundamente  haya tenido que cerrar sus puertas.

Este restaurante, Punto Azul, es uno de esos lugares donde uno sabe que va a salir satisfecho, ideal para cumplir antojos al momento.  El lugar está decorado como las típicas cebicherías, con motivos marinos y mesas sencillas, pero la atención es casi inmediata y de manera cortés.

Una carta variada y con la mayoría de los clásicos, sin tantas improvisaciones o experimentos que ya están colmando mi paciencia.

Increíblemente, volvió a surgir el mismo problema desde que pisé Lima y es que por alguna razón no lograba tomarme un buen Pisco Sour. Acá, resulta que el local no está autorizado para vender bebidas de cóctel, por ende, pisco no podía ser. “Tráeme una chelita, pués”.

Era un almuerzo que tenía que ser rápido y a la vez satisfacer mis primeros antojos, así que pedimos un Trío de Causas, que traía una de huacatay con langostinos, otra de rocoto con cangrejo y  una clásica con atún.

Luego, como si no hubiera sido suficiente, una Causa de Langostinos, moldeada con formas marinas, como suelen decorarlas en Punto Azul. Exquisita!

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