LOS PELIGROS DEL VERANO EN UNA CIUDAD QUE ARDE

 

Este blog es de gastronomía, por eso no voy a hablar de los cuidados que tenemos que tener con la piel y el sol, ni de los alimentos más recomendados para mantenernos frescos, ni de la hidratación adecuada y la actividad física, pero algunas cosas que he visto estos días, me hicieron notar todo los  riesgos que corren los alimentos que podemos ingerir.

Aunque las temperaturas del verano pueden variar de un país a otro, los peligros que corren los alimentos expuestos al calor, son siempre los mismos, en menor o mayor medida y los cuidados a tener, serán siempre los mismos.

Siempre se habla que no se debe romper la famosa cadena de frío para mantener la calidad de un determinado producto, algo que me da la sensación que no se respeta tanto en muchos de los pequeños supermercados, donde tienen las conservadoras demasiado expuestas y las congeladoras abriéndose permanentemente.  Esto se nota claramente al tacto, si no es una mantequilla (manteca), pueden ser hasta en los helados cuando están demasiado blandos.

Por otro lado, no siempre es fácil detectar el deterioro de un alimento, no siempre viene acompañado de mal olor. Hay que tener un especial cuidado con alimentos como la leche y la carne, y aunque no se deba al calor, más aún con la carne molida o picada que puede contener la bacteria que provoca el Síndrome Urémico Hemolítico, enfermedad que se transmite principalmente a través de la carne mal cocida y los lácteos mal pasteurizados. Otros alimentos que poseen microorganismos de forma natural y que pueden contaminarse fácilmente, son los alimentos que contengan huevo (mayonesas, salsas y cremas), y obviamente también hay que tener una higiene especial con las tablas, cuchillos, paños y secadores. No olvidar las verduras, sobre todo las de hoja, que se consumen mucho en épocas de tanto calor, tienen que estar perfectamente lavadas.

Hay que tratar de consumir alimentos en lugares que ofrezcan las suficientes garantías de higiene y calidad, pero no dejarse engañar por las apariencias y fijarse bien que las cumplan. Si son productos frescos ya empaquetados, hay que tener especial cuidado con la fecha de elaboración y la temperatura de conservación. No me quiero ni imaginar lo que debe ser un sándwich de crudo y queso, expuesto al sol en un kiosko de Buenos Aires. Mucho cuidado con pescados y mariscos preparados con demasiada antelación.

He notado en  muchos lugares  donde se preparan sándwiches en el momento, que todos los empleados tienen como  obligación el uso de guantes para manipular los ingredientes. Todo perfecto, si no fuera porque con esos mismos guantes van a la caja a cobrarte manipulando billetes y monedas, para finalmente regresar a preparar más sándwiches,  con esos mismos guantes, plagados de todo tipo de bacterias y microbios. ¿Creerán que los guantes son para proteger las manos del empleado o son meramente estéticos?. Algo similar pasa en algunos establecimientos  donde sirven helados.  Usan unos trapos tipo rejilla, inmundos, con los que limpian tanto las superficies, como las cucharas de servir y hasta sus manos, con las que además  manosean el barquillo en el que están sirviendo.

Qué manera de sacarte las ganas de comer, pero ojo, que el peligro real es intoxicarse.

A continuación algunos consejos para tener en cuenta:

–          Lávese las manos con agua caliente y jabón antes de manipular los alimentos.  No olvide enjuagar las manos con suficiente agua;

–          Extreme la limpieza de la cocina;

–          Evite la presencia de animales domésticos en las zonas donde haya alimentos;

–          Mantenga alejados a los insectos;

–          Manipule y prepare los alimentos con buenas prácticas higiénicas y evite las contaminaciones cruzadas, a partir de superficies, utensilios, equipos, maquinaria, ropa o manos;

–          Evite el contacto entre alimentos crudos y alimentos ya cocinados;

–          Lave adecuadamente los alimentos que vaya a consumir en crudo.

–          Lea atentamente las etiquetas prestando especial atención a las fechas de caducidad;

–          Prepare los alimentos con la mínima antelación posible a su consumo;

–          Las salsas, cremas y huevos son productos considerados de “alto riesgo”;

–          Mantenga los alimentos por debajo de 10ºC o por encima de 65ºC; cerciórese de calentar lo suficiente el alimento al ser cocinado.

–          Asegúrese que los alimentos no están más de 2 horas a temperaturas comprendidas entre los 10 y los 65ºC

–          Respete las temperaturas de conservación de cada alimento: alimentos de origen animal entre 1-4ºC; origen vegetal a 12ºC; congelados; a -18ªC o menos.

–          Descongele los productos en refrigeración sin posibilidad de que el líquido de fusión se derrame y contamine otros alimentos o superficies del frigorífico.  Una vez descongelados, elabórelos inmediatamente y no los vuelva a congelar.

–          En el caso de lavar los huevos por presencia de suciedad, debe hacerlo justo antes de cocinarlos con el fin de no alterar la cáscara. (http://www.ceaccu.org/index.php)